Hace 20 años ya, casi de improviso, la diseñadora y empresaria italiana Miucca Prada se presentó en Rotterdam en la sede de OMA, el estudio de arquitectura que lidera su amigo Rem Koolhaas. Aquel día le hizo una confesión que se convertiría en una de las alianzas más imprevistas, atípicas y hoy más duraderas del mundo de la moda. “Estoy aburrida de todas mis tiendas”, le anunció. “Haz algo”, añadió. Leer reportaje completo