Durante los últimos años, Tijuana ha batido récord histórico de homicidios y se ha convertido en la ciudad con mayor número de muertos en México. Allí —al norte de la península de Baja California y junto a la frontera con Estados Unidos, donde Trump quiere construir un muro de hormigón—, los traficantes matan y mueren por el control del emergente mercado local, entre calles inundadas de droga, sobre todo de la metanfetamina, del cristal, que los carteles producen también como nunca. Ésta es la realidad que asimismo se replica en el resto del país. Leer reportaje completo