Hubo una época en Madrid, en los años sesenta y setenta, en la que en los tablaos de la ciudad actuaban quienes con los años se convertirían en leyendas del flamenco. Desde Camarón y Paco de Lucía a Enrique Morente o Pepe Habichuela. Una época, como coinciden todos los grandes artistas, que no ha vuelto a repetirse. Cuando entre el público había aficionados, famosos, actores y taurinos. Pero también flamencos que se buscaban unos a otros para escucharse y que después alargaban juntos las noches en otros tablaos o en otras casas. “Un tiempo único. Más legal. Más elegante. Pero luego estaba la cosa más ‘dormía’…”, lo explica el guitarrista Habichuela. Los tablaos, salvo excepciones, se fueron quedando con el paso de los años como territorio para los extranjeros y el flamenco se veía en festivales o teatros. Leer artículo