“¿Qué es el duende?”, repite la pregunta la bailaora Gema Moneo (Jerez de la Frontera, 1991), sentada en una silla de madera, mientras taconea levemente sobre el suelo desgastado de compás del estudio Francos 53, donde ensaya, en su Jerez natal. “Es algo que no se ve, que no se toca, que no se escucha, pero que, cuando aparece, mueve el universo”, responde. Y sonríe. Gema es una de las nuevas promesas del flamenco de una ciudad, la suya, de la que han salido durante más de un siglo algunos de los mejores artistas de esta música. Leer reportaje