Hubo una época, larga, muy larga, en la que Chile y Argentina, siguiendo ese manual no escrito del perfecto vecino que el ser humano ha aplicado a lo largo de la historia, desde el inquilino de la cueva contigua hasta la nación fronteriza, estuvieron peleados y vigilándose continuamente. Fue una escalada militar casi soterrada que en las navidades de 1978 a punto estuvo de convertirse en conflicto bélico por la disputa del canal austral de Beagle, y que se resolvió sin que la sangre llegase al Pacífico gracias a la mediación del papa Juan Pablo II. Leer reportaje completo