En su primer año como presidente de EEUU, Donald Trump publicó 1.998 tuits: 9,5 cada día, con una media de 3,5 -y picos de hasta seis- insultos diarios. Durante este tiempo, partidarios y detractores le recomendaron que dejara de tuitear como lo hace. Durante este tiempo, él mismo negó que su cuenta en la red social fuera “presidencial”, para afirmar luego, rocambolesca paradoja, que es símbolo de un “presidencialismo moderno”. Durante este tiempo, la Casa Blanca se vio obligada a reconocer que a pesar de que la cuenta @realDonaldTrump es extraoficial -al margen del Estado y no controlada ni ajustada a sus protocolos-, tiene validez oficial porque el que habla no deja de ser el presidente de EEUU. Un presidente que admitió también durante ese año que difícilmente hubiera llegado a serlo sin esa cuenta, y que la usa para poder responder -“bing, bing, bing”- a todo aquel que le diga cualquier cosa que no le guste. Seguir leyendo