Leah Chase tiene 95 años, una chaquetilla rosa de cocinera con su nombre grabado, dos piernas que se queja de que ya no le responden, el pelo blanco y un carácter de cuidado. Se nota cuando a su lado, en la cocina de Docky Chase, su restaurante del barrio de Tremé, una de sus empleadas lava los cacharros y ella pega un respingo en su silla y le chilla que pare, que la está dejando sorda con tanto ruido. Seguramente sin ese carácter Leah no hubiese sido la misma. Ni tampoco su local. Docky Chase es una referencia en Nueva Orleans. Un restaurante famoso por hacer el que dicen que es el mejor pollo frito de la ciudad, pero también los platos más tradicionales, como la densa sopa gumbo o el arroz jambalaya. Todas esas recetas que cuentan más de esta ciudad que los libros de historia. Leer reportaje completo