Escuchándole hablar cualquiera diría que ha heredado una tierra que trabajar de sol a sol o que se refiere a una España perdida entre la tradición oral y los libros de Historia. Y algo de verdad hay en todo eso, porque Kiki, cantaor, perpetúa el negocio familiar. En el libro de familia es José Enrique Morente (Granada, 1989), aunque dice que ese nombre suena a doctor. Kiki es otro valiente más de esos que en una época en la que no se compran discos va y lanza el primero suyo, un álbum de flamenco puro, de cantes antiguos. Como los del hilo musical de su infancia. Como los que su padre Enrique interpretaba como pocos. Lo ha titulado Albaicín porque dice que no había «nada más adecuado». El Albaicín no es sólo el barrio de dónde es, sino lo que él es. «Todo eso son los cimientos de mi casa y mi padre siempre decía que las casas se construyen desde los cimientos», resume. Leer artículo