Los presos de la Unidad de Gestión de las Comunicaciones (CMU, sus siglas en ingles) de la prisión de Terre Haute, en Indiana, llaman a este lugar el “Guantánamo norte”. Un módulo especial con capacidad para 50 convictos, la mayoría de ellos musulmanes con condenas por terrorismo, estrictamente controlado las 24 horas del día con videovigilancia y en el que todas las comunicaciones están intervenidas. Aquel recién llegado no encajaba allí. Era un hombre blanco, norteamericano y condenado a cinco años por una estafa de 800.000 euros de la moneda virtual bitcoin. Se llamaba Shaun Bridges. Enseguida se acercó a Monzer al Kassar, de 71 años, que había llegado a esta prisión en 2010. Al Kassar le introdujo en su círculo. Leer reportaje completo