Estimadísimo San Pablo:

Aquí los Corintios y Corintias a vuelta de correo. Bueno, no todos, el círculo de los Corintios y Corintias responsable de las Epístolas no seglares, Burofaxes y otras Misivas no Electrónicas.

Mediante la presente hacemos acuse de recibido de su carta en el año 57. Nos va a disculpar el retraso, pero lo hemos ido dejando y no veíamos ya el momento de responderle. Sabe bien que no somos una comunidad diligente. Tenía que haberse puesto mejor en contacto con los Dóricos y Dóricas, que son menos diletantes y tienen mejor letra.

Deseamos que se encuentre bien cuando reciba estas líneas y por favor le invitamos encarecidamente a que nos ponga a los pies santos, incólumes e incorruptos de su, por supuesto, a estas alturas no vamos a hacer caso a los rumores, santa esposa. Procedemos prestos a contestarle, por si nuestro largo silencio le tiene en Pascuas y necesitase de nuestro consejo para proseguir Camino.

Nos escribe:”Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe”. Los Corintios, y Corintias, bueno, no todos, el Círculo de Minorías No Integradas e identidades Protestonas quiere agradecerle su corrección política y su respeto a las múltiples lenguas que conforman esta nuestra comunidad. Agradecemos así, que conste en acta, su sensibilidad para con los ángeles y ángelas. Ahora bien, no entendemos bien qué tiene de malo una campana que resuena. ¿No sería peor si no sonase, querido Pablo? Si es un recurso por cuestión de métrica o rima nos permitimos aconsejarle mejor decir como una campana machacona, como una carraca que resuena o plagiar si no lo de solo como un pato en el Manzanares. Lo del platillo que destiñe imaginamos que lo habrá terminado solucionando lavándolo por separado y en agua fría. Pruebe si no y nos dice. Algunos y algunas aconsejan también unas toallitas especiales que se pueden añadir a la pila, pero no hemos alcanzado el consenso sobre su eficacia para recomendarlo únanime y encarecidamente.

Nos dice: “Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada”. Entendemos que este también es un problema resuelto porque cuando nos escribió, amigo Pablo, no existía Google. Ahora que ya dispone de esa herramienta puede usted conocer todos los misterios y toda la ciencia. Para la cuestión de mover montañas le rogamos dirija usted mejor sus oraciones al Ministerio de Fomento o directamente a OHL o ACS, así se ahorra usted los trámites.

Nos anuncia, Pablo: “Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada”. Este párrafo, debemos reconocerle, nos ha dejado desconcertados, porque algunos Corintios y Corintias querían dejar de seguir leyendo y se negaban a responder. Dicen que ya habían recibido cartas parecidas de santos de Nigeria que empezaban con mucho amor, que mediaban hablando de compartir y que aun están esperando recibir sus herencias por las cuales pagaron entre 5.000 y 10.000 dólares de adelanto, según los casos constatados. Hemos debatido, dirimido, digerido y consensuado, no obstante, seguir leyendo y facilitarle a pie de carta nuestro número de cuenta en Panamá por si continúa con la idea de repartir.

Nos escribe: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad”. El amor, entendemos, santo Pablo, quiere decir que es como la Constitución, que así escrita está bonita y eso y la lees y dices: uy, que gusto de texto cuidado, cuanta esdrújula y acento, con esto nada puede ir mal. Pero luego en la práctica diaria nos olvidamos de ello. Hacemos aquí constar Pablo, además, la queja que el Círculo de Corintias Premenstruales y Malfolladas ha emitido por entender que eso de que el amor es servicial es sexista. También el Círculo de Corintios y Corintias Limitados en Altura pero no por ello en Alegría de Vivir lamenta la utilización del término bajeza aunque con menos énfasis e histerismo que el Círculo de Corintias Premenstruales y Malfolladas.

Nos cuenta, Pablo: “El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Omitiendo que, habiendo escuchado los rumores sobre su, póstrenos de nuevo a sus ilustres pies, esposa, entendemos sus palabras, pues la misma sensación durante siglos la hemos tenido todos con su matrimonio, solo podemos decirle que estamos de acuerdo casi unánimemente con usted. Igual que hemos descubierto que no todo el monte es orégano sabemos bien ya que en el perdón está la salvación. Pero debemos añadir dos comentarios que han reclamado ser incluidos. El Círculo de Corintios y Corintias Tronistas cree que eso le sucede porque es feo y, dicen, no puede pillar más. El Círculo de Corintios Alfa de Pelo en Pecho y Fotos de Señoritas Sin Ropa pero con Neumáticos de Camión dice que es usted un calzonazos.

Nos suplica: “El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá”. Creemos aquí que comete usted un error de partida y por ello se lo queremos hacer ver. Está usted atrapado en una idea hiperomántica del amor probablemente debido, aunque esto requiere verificación científica, a una saturación de películas de Meg Ryan. Para refrendar esta nuestra afirmación, recurrimos y citamos a los clásicos: “Se nos rompió el amor de tanto usarlo”. El resto de su oración entendemos que ha quedado desactualizada. Si analiza usted en detalle las últimas políticas aplicadas del Gobierno así como los presupuestos generales del Estado verá que tanto el don de las lenguas como la ciencia ya han desaparecido.

Continúa usted: “Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto”. El Círculo de Corintios y Corintias de Tertulianos que Hablan Sin Decir Nada y el de Expertos Cum Laude en Perogrulladas le felicitan por esta línea de enlace y le piden autorización para utilizarla en sus proclamas y soflamas. Al resto nos parece de cajón, aunque reconocemos que nos ha sorprendido gratamente la utilización del verbo cesar, quizá por la falta de costumbre en su aplicación.

Y sigue: “Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño”. Una muy breve mención para decirle que nos congratula que tuviera usted una infancia normalizada. De no ser como nos la describe habría usted sido, seguramente, torero.

Y termina su epístola: “En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor”. Ínclito y siempre bien recibido, Pablo, se dejaba usted lo mejor para el final, como si fuera usted Shayamalan. Estamos sobrecogidos con este giro de los acontecimientos que nos plantea. Nos habla de fe, esperanza y amor. Y le preguntamos, ¿qué ha sido entonces de la salud y el dinero? El Círculo de Corintios y Corintias Emprendedores que no Autónomos y En Vías de Superar el Fracaso desea saber si la fe es como lo del bitcoin. El resto nos abrazamos a la esperanza porque sabemos que es, junto con la ropa interior, lo último que se pierde.

Atentamente y suyos para siempre,

Los Corintios y Corintias