El Apollo House, en Poolberg Street, en el centro de la ciudad, a dos calles del emblemático Trinity College, era conocido por ser uno de los edificios más feos de Dublín. Diez plantas de granito y cristal levantadas en los años setenta que antes fueron oficinas y desde hace años están vacías. Incluso el Gobierno tiene planes de demolerlo para vender el solar. Hoy el Apollo, con sus grandes puertas azules manchadas de óxido y su nombre en letras doradas, se ha convertido también en un símbolo en Irlanda. En el epicentro del primer gran movimiento de reacción de la sociedad desde que estallara la crisis económica hace ya nueve años. Leer artículo completo