Te dice “caballero” esto y “caballero” lo otro. Acentuando las sílabas, como si te fuera a pedir algo o como si te quisiera reprochar un mal comportamiento, una falta de educación, no haberle abierto la puerta a una señorita o haber bebido a morro de una botella o algo así. “Ca-ba-lle-ro”, repite. Luego ya te cuenta lo que te quiera contar. Se llama Pablo, tiene 36 años y es voluminoso como un baúl sin fondo. Los de la orquesta dicen que es su “guitarra suplente”. Me lo cuentan en el autobús, antes de que lleguemos al prado asturiano. “Ya verás como nos está esperando…”, me anuncian. Y sí, ahí está, con sus pantalones cortos beige, con su camiseta negra de la gira de la orquesta del año 2008, con su guitarra metida en la funda y colgada de los hombros como una mochila, al pie del autobús, esperando a saludar uno por uno a todos los miembros de la orquesta. Conoce sus nombres, sus apodos, su edad, de dónde vienen, qué hacen. Incluso con quién están enrollados o con quién se enrollaron antes. También los casados. Pablo es la enciclopedia de las orquestas. No solo se lo sabe de esta, con la que yo voy; se lo sabe todo de todas. Dicen además que el muy cabrón tiene los teléfonos de todas las cantantes y bailarinas de las orquestas y es verdad. Salvo el de Maite, que se hace la remolona, que aun no se lo ha dado porque le imagina llamándole de madrugada. Pablo posee también una colección de fotos impresionante en su teléfono de tías buenísimas. De morenas espectaculares que son la hermana o la amiga de alguien que siempre tiene algo que ver con una orquesta. A él, me confiesa, le gusta Alba, aunque Alba no le hace mucho caso y es su hermana Ana quien le trata con más cariño. Pablo es de Asturias y tiene acento asturiano y cada vez que la orquesta pisa Asturias él acude a verlos porque sabe que se irá a cenar con ellos, que le tratan como uno más por unas horas, que luego incluso el autobús le llevará a algún punto del mapa donde él pueda arreglárselas para volver a casa ya cuando el sol ha levantado y todos están hechos polvo menos él que seguirá hablando con su vozarrón en el autobús y diciendo eso de caballero-caballero aunque todos le pidan que se calle de una vez y les deje dormir. A Pablo su madre le prepara para sus giras musicales una merienda de bocadillo y una botella de whisky con fanta de naranja, porque Pablo bebe como buen asturiano y pesa cerca de 120 kilos y para tumbar un cuerpo así hacen falta muchos cartuchos. Me dicen que Pablo sufrió una meningitis cuando era pequeño y que le afectó y que por eso ahora está así. Aunque así no termino de entender qué es porque cada vez que dice caballero me echo a temblar porque sé que me dirá algo después que me dejará descolocado. Y porque sé que tampoco hay forma de sacarle ninguno de esos números de teléfono que tiene. Ni siquiera de convencerle que le hable bien de mí a esas amigas suyas cuyas fotos exhibe con tanto orgullo como quien muestra su colección de minerales o de sellos o de mariposas secas de colores. Pablo deambula impaciente y omnipresente toda la noche por el prado mientras toca la orquesta. Se acerca a las chavalas del público, habla con ellas, se va a la barra a tomarse una birra, se encarama al monte para ver qué se cuece por ahí arriba y luego baja y se come su bocadillo y desenfunda su guitarra porque la orquesta le deja subir con ellos en la última canción. Cuando suenan Los Suaves Pablo se une a la banda con su guitarra y se agita con ellos y hace como que toca porque en realidad no toca ni está enchufado a ningún amplificador. Una vez en una prueba de sonido me cuentan que lo enchufaron y que aquello sonaba como si estuviera matando a un gato y todos se ríen cuando lo recuerdan. Cuando termina la canción Pablo pesa ya cien kilos más de tanta satisfacción que no le cabe. Y entonces recoge su guitarra, la mete en la funda, se la vuelve a echar a la espalda, se despide de todos uno por uno por sus nombres y les recuerda cuándo volverán a verse, porque Pablo se conoce todas las fechas de la orquesta durante el verano y sobre todo qué día volverán de nuevo a Asturias y él podrá ser de nuevo el guitarrista suplente.