Es jueves, 27 de septiembre de 1962, y la portada en blanco y negro del diario ABC anuncia la «Catástrofe en Barcelona», las lluvias salvajes que la víspera han provocado el desbordamiento de ríos y arroyos  y la muerte de más de cuatrocientas personas en la provincia. En la misma edición, página 65, el rotativo publica la crónica de un combate de boxeo. «Curiosidades y detalles de la fulminante victoria de Liston», titula. El periódico cuenta cómo el público acogió con silencio la llegada del contendiente, Sonny Liston, «el hombre malo del boxeo», al ring. Y cómo su victoria, la del «hombre abominable», se celebró en la prisión de Misuri como el triunfo de uno de los suyos, de un excolega de galerías que había pasado allí casi tres años por robo a mano armada. La noticia explica que el ganador, Liston el terrible, se llevará casi quince mil dólares por cada segundo de combate que ha disputado. Y también que entre el público esa noche estaban las leyendas Rocky Marciano yJoe Louis. Lo que no dice el periódico es que, mientras sus lectores se enteran de lo que ha sucedido el día antes en Cataluña y la noche del martes en Chicago en aquella velada, Floyd Patterson, el otro púgil, el del batín azul y oro, el vencido campeón del mundo de los pesos pesados, está aterrizando en el aeropuerto de Barajas en Madrid. Seguir leyendo