Lo primero que uno ve al llegar al Derby de Kentucky es una docena de predicadores.

Lo primero que uno escucha es “debes elegir entre tus pecados y el Salvador”.

Lo primero que uno coge es el panfleto de la Fellowhip Tract League. “El infierno arde. Miles de grados de calor y ni una gota de agua”.

Tres días antes, de madrugada, me ha escrito mi amigo Matt. Matt es de Louisville, Kentucky. Es grande y profundo como un arca y ya se ha comido dos animales al menos de cada especie. “¿Ya tienes sombrero?”, me pregunta. “No puedes venir al derby sin sombrero”.

El día antes de viajar vuelve a escribirme: “Buen viaje”. Posdata: “¡No te olvides el sombrero!”. Seguir leyendo