… Alejandro Amenábar quiso que ella protagonizase su quinta película, Ágora, una historia épica con 50 millones de presupuesto. Rachel Weisz no lo dudó. Ofrécele un papel de mujer fuerte, atormentada o desequilibrada y se lanzará a por él. Así ganó su Oscar. Es una rebelde. Por eso cuando se la etiqueta como la actriz más inteligente, bosteza y prefiere que la consideren un icono lésbico. Para ella Hollywood es una fantasía, las alfombras rojas una droga y actuar lo más parecido al éxtasis del rock and roll.  Leer reportaje