karpis“¿A cuántos hombres maté? Bueno, alguna vez los he contado… Pero no se lo voy a decir, ¿de acuerdo?”. Con cazadora beige, gafas de grande montura metálica, pelo cano, escaso y revuelto y una voz pausada y de tono bajo, Alvin Karpis responde a su entrevistador desde el asiento posterior de un coche antes de romper en una carcajada seca y corta. No mira a la cámara. Apenas gesticula. Es 1971. Tiene 64 años y aspecto incipiente de anciano pícaro. También de abuelo complaciente. Hace solo dos años que ha salido de la cárcel, donde ha pasado los últimos 33 de su vida, 26 de ellos en la prisión de Alcatraz. El récord de permanencia de un recluso en el penal de la bahía de San Francisco, que cerraría como tal en 1963, pocos meses después de que él fuera trasladado a la isla de McNeil, en el estado de Washington, donde permaneció hasta recibir la condicional y ser deportado a su Canadá natal. Seguir leyendo