G me ha traído un regalo. Es mi cumpleaños y es mi regalo pero me advierte que debo compartirlo con todos.

Dentro de la bolsa verde de plástico hay un ramillete de palos y hojas secos atados con hilo rojo. Hojas que huelen a plantas que no sé distinguir aunque eso no significa nada porque hay pocas plantas que sepa diferenciar por el olor. G me cuenta que es un sahumerio que ha traído de un viaje a México. Que se lo compró a un chamán que había recorrido la montaña buscando esas plantas para armarlo y que lo guardaba para una ocasión especial y que esta es esa ocasión y que luego lo prenderemos cuando avance la noche. G cree en energías y en que a veces llevamos los fantasmas a cuestas con nosotros. Un grupo de espectros o de presencias o no recuerdo cómo los llama que nos siguen pegados a nosotros y que no vemos y no sentimos pero que nos hunden como anclas. La otra G dice que sí, que ella también lo cree, que siempre ha pensando que no fuma por ella sino por un señor que le hace fumar y que todo empezó en Inglaterra donde el tabaco era carísimo y que nunca se ha separado de ella. Pero que lo de los porros no es cosa de ese señor, sino de Dios. Y todos reímos porque G se ha fumado ya tres canutos y todo lo que dice es verdad o al menos lo es para ella y si lo es para ella debería serlo para todos. Como cuando cuenta que no recuerda la última vez que tuvo una tostadora y algunos ríen pensando que habla de novios o de sexo pero yo sé que habla de la posibilidad de tener pan tostado por la mañana solo bajando una palanquita.

Después del vino y el bourbon encendemos el sahumerio y soplamos las ascuas y el naranja ilumina la noche. Y yo lo paso por la silueta de C como si marcara con tiza un cadáver en el suelo. Hay que marcar el contorno del cuerpo porque el sahumerio cortará las malas energías y limpiará el aura y mañana ya verás dice G como te sentirás mejor. Y en corro de pie vamos unos a otros limpiándonos el perfil con el humo del sahumerio y cuando G se acerca a mi porque soy el ultimo que completa el circulo cierro los ojos muy fuerte. Porque sé que no creo demasiado en ello pero espero que cerrando los ojos pueda hacerlo. Que me pase como a Dorothy y en lugar de estar muy lejos de casa esté muy lejos de mí y ya no esté en Kansas nunca más y el sahumerio que G trajo de México me limpie estas malas vibraciones y me purifique la energía como me ha dicho G cuando me ha dado mi regalo de cumpleaños.